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Mi mamá cocina mucho mejor que la tuya

Imagino que somos muchísimos los que decimos o pensamos esto y no es solo por decirlo, sino que lo creemos fehacientemente, aunque mamá o la abuela solo sepan hacer dos o tres platos bien, o sean unas expertas en la cocina.

También lo debe creer mi amigo de la infancia, Francisco, aunque cada vez que me invitaba a comer no había forma de que yo pudiera tragar lo que hacía su mamá, pero su hijo se comía todo como si fuera un manjar y uno, por no quedar mal, trataba de comer el máximo posible, para no ofender y por respeto.

Nunca voy a olvidar un plato de polenta con queso y salsa de tomate que nos hizo con tanto amor. Yo intentaba comer mirándola con ojos de perrito a ver si se apiadaba y me sacaba el plato de una vez. ¡Pero no! Me decía que comiera para crecer fuerte y sano y arcada tras arcada –náusea tras náusea– casi lo termino comiendo completo.

Mi hermano Álvaro estaba conmigo y le pasaba lo mismo, mientras que mi amigo pedía que le sirvieran un poco más de aquella “delicia”.

Éramos un grupo como de 10 o 12 amiguitos. Jugábamos todo el día a todo lo que se les pueda ocurrir, bien unidos, pero hasta la hora del almuerzo que nuestros padres nos llamaban a comer y siempre alguno venía a casa o íbamos a la casa de alguno de ellos. Pero cuando Francisco invitaba el silencio era sepulcral.

Desde chiquitos nuestro paladar se va educando y los gustos también, de formas muy diferentes y lo que es rico para unos, no siempre lo es para los otros. Mucho tienen que ver nuestros padres en todo esto. En mi casa se comía lo que se servía y si no nos gustaba simplemente no comíamos, pero después a uno le agarraba hambre, venía el dilema de que había para comer de lo que decíamos que no nos gustaba y, ¿saben qué?, ¡nos terminaba gustando!

Lo mismo pasa cuando uno es mas grandulón, con las esposas o suegras. Lo veo con compañeros del trabajo que vienen con los almuerzos que preparan sus esposas con tanto cariño, aunque para mí la comida se vea intragable. He tenido compañeros que llegan con unas chuletas más secas que lagarto de museo y se las comen feliz.

Pero bueno, eso pasa en las casas de cada uno, imagínense las diferencias entre países, donde las culturas son tan variables. Comen lo que para otros es un asco y no voy a dar ejemplos porque son infinitos.

Para esto también debemos educar nuestro paladar, en un mundo donde las personas nacemos predispuestas a aceptar pocos sabores, y todos toman lo mismo, que es la leche y a los niños solo les gustan los sabores dulces. El amargo, por el contrario, no les gusta inicialmente al igual que lo ácido a menos que venga asociado de algo dulce, como la limonada por ejemplo. El salado gusta o no, dependiendo la concentración; las grasas y carnes sí gustan porque dan energía importante para sobrevivir.

Al crecer es importante entrenar el paladar, cambiando hábitos y entrando en el mundo de los vegetales, que suelen ser amargos. Las personas no cambian los gustos, ni se modifican es solo entrenamiento del paladar porque a comer se aprende comiendo. De hecho, la preferencia de todas las personas siempre es y va a seguir siendo lo dulce.

Debemos hacer que los niños coman de todo y no darles muchas opciones si nos les gusta algo, como hacen muchos, porque de esa forma los acostumbramos a lo mismo de siempre.

Hoy en día uno puede ver niños comiendo tailandés, mexicano, chino, sushi, vegetarianos, veganos, etc., etc., etc. y aplaudo a esos padres que me imagino que al principio no es fácil cambiarles los hábitos y gustos. También aplaudo a Alicia, la mamá de mi amigo Francisco. ¡Gracias a ella hoy en día puedo comer polenta!

¡Salud!

Chef Mariano Soto / Para MPRnoticias
Chef Mariano Soto / Para MPRnoticias
Twitter @ChefMarianoSoto

5 thoughts on “Mi mamá cocina mucho mejor que la tuya”

  1. Magnífica exposición de realidad que nos toca a todos. Este escrito me pareció muy divertido y pude identificarme con sus posturas. Rara es la persona que critica a quien ama. Nos acostumbramos a lo bueno y también a lo malo cuando hay sentimientos de por medio.

    Puede que no haya talento para cocinar de maravilla, pero como bien comenté personalmente con el distinguido compañero, Chef Marino; el amor es el ingrediente primordial en cualquier platillo. Una pizca de amor cambia completamente el sabor.

    … Y por cierto, mi Madre cocina espectacularmente !!!

    Disfruté la lectura !

    Eneida Beltrán, Caribbean Cakes

  2. Te diré que se me ha hecho bien difícil enseñar a mi hija a comer de todo. Porque como decimos ella come por los ojos o sea como se vea.

    Excelente!

  3. hola
    ya sos un chef reconocido!!!!!!!!!me encanto la nota……
    y tuviste la suerte de tener una madre y una abuela que son genias de la cocina!!!!!!!!!!y evidentemente vos heredaste ese don….
    me alegro que te vaya tan bien!!!!!!!!!!

    besossssss para los dos

  4. Disfrute tu articulo! Gracias a Dios mis amistades “repetian” cuando comían en mi casa! Buena señal de que les gustaba la comida que cocinaba mami!

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