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Barbosa, más allá de la estadidad

Llevo muchos años escribiendo sobre el rapto de los próceres por parte de los movimientos políticos. Los utilizan a conveniencia pero muchas veces ni saben cuál es su historia o importancia. Debo añadir que existen muchos que han ido a parar al olvido. Estos últimos son solo nombres de residenciales, escuelas, carreteras, que se les dio a estos lugares para complacer un sector de la comunidad.

Ahora observaremos que con la nueva ley para eliminar muchos de estos días, estos ilustres puertorriqueños pasarán totalmente al anonimato. Y estoy a favor, son demasiados días libres, pero deberían ponerse a todos en una sola efeméride y explicar las razones.

Este es el caso del prócer negro José Celso Barbosa, nacido en Bayamón un 27 de julio de 1857. De familia pobre y trabajadora tuvo que luchar para llegar a un sitial de la historiografía nacional. Cuando preguntamos por su obra muchos solo hablan que fue el padre de la estadidad. Y si, Barbosa creía en un sistema republicano de gobierno, pero no solo bajo el régimen americano, si no bajo el español.

Hemos escuchado políticos en el país gritando ¡Barbosa vive! o hablando de las enseñanzas que supuestamente este prestigioso médico predicó en vida. Otros lo critican, como he escuchado, que era una persona sumisa del gobierno americano. Todos están equivocados. Antes de hablar de Barbosa, hay que conocer su vida y obra.

Cursó sus primeros estudios en su ciudad natal. Fue el primer negro en estudiar en el Seminario Conciliar de San Juan, el cual dirigían los Padres Jesuitas. Tenemos que mencionar que el joven Barbosa pudo estudiar en este centro docente gracias a las gestiones de su tía Lucía, ya que la familia de éste no tenía el dinero para costearle los estudios.

Originalmente quería ser ingeniero y comenzó esa carrera pero luego le llamó más la atención la medicina. En 1877 entró en la prestigiosa Universidad de Michigan y en 1880 consiguió su título, siendo uno de los primeros latinoamericanos en graduarse en ese campus en Estados Unidos.

Durante su tiempo en Estados Unidos comenzó su comparación entre un sistema democrático y republicano de gobierno y una monarquía; entre la autonomía de la federación de estados y lo que era una colonia española. Tan así, que al tiempo de volver de Estados Unidos hace su ingreso al Partido Liberal Reformista. Luego el doctor se une al movimiento autonomista que predicaba su maestro Román Baldorioty de Castro desde 1880. Para 1887, en Ponce se celebró la primera Asamblea de lo que llegaría a ser el Partido Autonomista Puertorriqueño, donde Barbosa sería uno de los delegados por San Juan.

Muy pocos saben que el Dr. Barbosa perteneció a un grupo muy selecto y subversivo de puertorriqueños que se conoció como la “Torre del Viejo”. En una época donde los españoles dominaban la economía y la política del país, estas personas se unieron para ayudar a sus compatriotas. No era un grupo separatista como muchos piensan, sino un grupo de apoyo económico para los nacionales puertorriqueños en contra de los peninsulares.

Para el año de 1893, Barbosa fue el fundador de la primera sociedad cooperativista de Puerto Rico, El Ahorro Colectivo. El doctor, de su propio dinero, trató de mantener esta cooperativa, la cual duró hasta 1898. Además, perteneció al Ateneo Puertorriqueño, donde ocupó varios cargos en su Junta Directiva hasta llegar a ser vicepresidente de esta prestigiosa entidad cultural que tanto promueve los valores patrios.

Cuando el Partido Autonomista estaba en su peor crisis, fue Barbosa quien le dio la fuerza económica que hizo renacer ese movimiento. Los delegados de este partido llegan a un acuerdo, donde se hiciera un pacto con algún partido español el cual fuera autonomista y republicano. Se envía una comisión a España para lograr ese pacto, pero los delegados, entre ellos Luis Muñoz Rivera, hacen el acuerdo con un partido monárquico. Este hecho se conoció como el Pacto de Sagasta, y para Barbosa esto fue una gran traición.

En sus escritos criticó ambos gobiernos, sin miedo a las consecuencias, ya que él luchaba en contra del sistema colonial en el que vivían los puertorriqueños. Luego de la invasión de los Estados Unidos, Barbosa fundó el Partido Republicano Puertorriqueño, que al igual que el Partido Federal que había establecido Luis Muñoz Rivera, tenía en su plataforma la estadidad para la isla. Además Barbosa creó uno de los periódicos más importantes de la época, El Tiempo. Utilizaba el nombre de El Viejo de la Torre para su columna editorial.

A principios del Siglo XX, las grandes centrales estadounidenses se estaban apoderando de todo el terreno de la isla. Debido a esto propuso la Ley de los 500 acres para detener ese monopolio agrícola. Como ejemplo de esto, en uno de sus famosos escritos decía: “Bajo la bandera americana en lo político gozamos de las mismas libertades, de los mismos derechos, y prominencias de cualquier otro ciudadano americano; pero en lo económico, muy poco hemos avanzado y no se puede ser dueño de un país sin ser dueño de sus riquezas”. Con esta fuerza Barbosa criticaba las injusticias sociales del gobierno militar americano en la Isla.

Tenía grandes amigos independentistas. Sobre ese movimiento ideológico comento: “…los que verdaderamente son independentistas, sin trabas de ninguna clase, sin mordazas de ninguna espacie, esos hombres tienen todo mi respeto y toda mi consideración porque defienden sus doctrinas y las predican y no se esconden para defenderlas ni para predicarlas”. Esto nos demuestra el respeto que sentía el médico hacia el verdadero independentismo y era mutuo. Muchos líderes del independentismo de la época lo estimaban mucho por su rectitud.

Murió un 21 de septiembre de 1921 en su hogar rodeado de su familia. En su cama, antes de morir les dijo a sus hijos: “No tengo nada que rectificar. Si pudiera volver a vivir mi vida la viviría como la he vivido”. Esta frase resume el carácter de José Celso Barbosa. Una figura que más que un líder político fue médico, periodista, ateneísta y profesor. Nunca cambió su modo de pensar.

Para concluir les dejo un fragmento del último discurso del Dr. Barbosa un 30 de mayo de 1921, desde el Senado: “…Yo tengo que decir que si yo supiera, por una declaración a la que pudiera prestar verdadera atención, que Puerto Rico habría de ser una colonia permanente, un branch de la factoría grande, yo, aunque tiraran cañones, seguiría protestando y protestando moriría. Por eso yo veo con simpatía a los Independentistas a espuela limpia; porque se confunde con nosotros en la aspiración suprema. Ellos quieren la soberanía aparte, separada, la soberanía nacional de Puerto Rico; nosotros, pedimos la misma soberanía, dentro de la gran Unión Americana. Lo demás es música celestial; lo demás es seguir engañando al pueblo”.

Ferdinand Álvarez-Rivera / Para MPRnoticias
Ferdinand Álvarez-Rivera / Para MPRnoticias
Posee un bachillerato en Comunicación de la UPRA, un grado de maestría en Estudios Puertorriqueños. Actualmente cursa su doctorado en Historia de Puerto Rico y el Caribe. Estuvo varios años en medios de comunicación radiales y escritos.

One thought on “Barbosa, más allá de la estadidad”

  1. Gracias por su legado. Admiro a Barbosa. Quisiera que hubieran politicos de la talla de este ilustre. Saludos!

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