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Solicita al Papa que interceda para seguir viendo a sus hijos

Santiago de Chile, 17 ene (INS).- Jeannette Zurita Álvarez está condenada a 15 años de cárcel por trasiego de sustancias controladas y fue la elegida para hablar frente al Papa Francisco el martes, en su visita al Centro Penitenciario Femenino (CPF) ubicado en el barrio San Joaquín, al sur de Santiago.

Es una cárcel atípica dentro del sistema chileno, rodeada de parques y con instalaciones donde las confinadas pueden recibir con cierta comodidad a sus visitas. A su alrededor hay edificios, piscinas y varias sedes universitarias. La más importante, por tamaño e historia, la del campus San Joaquín de la Universidad Católica de Chile.

Los sábados por la mañana es común ver a cientos de niños esperando a ver a sus madres. Es día de visita y la mayoría de los menores llegan acompañados de su padre o alguna abuela. Ese dolor de la separación es, justamente, lo que quería contarle Jeannette al pontífice.

Ella está encarcelada por tráfico desde el año 2011, luego de que la sorprendieran -tras un seguimiento policial- con casi seis kilos de pasta base de cocaína. Ella misma cuenta que el “negocio” le reportaba grandes ganancias, y que distribuía cuatro veces al año. En total, acumulaba 200 millones de pesos (alrededor de 334 mil dólares).

Lleva seis años en el CPF, pero -según cuenta su ahora amiga Nelly León, capellana católica de la cárcel- Jeannette quería irse apenas pisó el recinto penitenciario.

“Era muy rebelde y creía que era una injusticia que estuviese en prisión. Para ella los culpables del trasiego de drogas eran los consumidores y no los traficantes. En esa época cuentan que era muy agresiva, y por eso peleaba continuamente. Tenía mala conducta… Hasta que entendió que si seguía así tendría cada vez menos opciones de acortar su condena”, cuenta León a la agencia Inter News Service (INS).

Y Zurita Álvarez lo que más deseaba era estar en libertad, para poder ver crecer a su hijo. Ahora tiene 35 años y debe cumplir de condena otros nueve años, la misma edad que tiene su único hijo.

Relata Nelly León: “Por lo que hemos conversado, le cuesta relacionarse con el niño, que la culpa por la ausencia y está muy apegado a sus abuelos. Para ella muchas veces fue una tortura verlo, porque él se mostraba reacio a sus caricias y ella lo único que quería era besarlo y abrazarlo”.

“Una vez mi hijo me dijo que ojalá yo estuviera mil años más encerrada y casi me mató de tristeza. Uno en la cárcel va perdiendo todo. Pierdes a tus hijos, a tu familia, tu vida completa”, contó la confinada al diario La Tercera.

La relación entre León y Zurita surgió hace casi tres años, luego de la reconversión de la exnarcotraficante. Quería estudiar y “hacer buena conducta” para poder acortar su estancia en prisión.

“Es una buena mujer y muy decidida. Quería estudiar y lo consiguió gracias a su comportamiento. El año pasado fue trasladada a uno de los Centros de Estudio y Trabajo de Gendarmería. Y ahora estudia estética en un instituto profesional. Y sé que conseguirá terminar su carrera”, señala León a la agencia INS.

Jeannette Zurita Álvarez fue la escogida el martes, de entre las 595 internas, para hablarle al Papa. Y no titubeó. Sabía lo que debía decirle. Le pidió interceder para que la Justicia modifique las penas de las madres de hijos que son menores de edad, “para que podamos pagar nuestra deuda con la sociedad sin descuidar ni abandonar a nuestros niños”.

“Padre, gracias por visitarnos en este lugar donde radican sueños y esperanzas. Este lugar es muy ingrato. No cualquier persona llega acá. Se sufre y aún más fuerte es el dolor, pero no por estar encerrados, sino que por estar lejos de nuestros hijos. Nosotras lo sabemos bien”, dijo la mujer de cara a Francisco, en el gimnasio del recinto penitenciario.

Y siguió leyendo la carta que había estado escribiendo y repasando mentalmente hace semanas: “Lamentablemente muchos de nuestros hijos quedan solos. Los más afortunados quedan al cuidado de su abuela, otros quedan a su suerte y muchos pasan al Servicio Nacional de Menores (Sename). Todos sabemos lo que pasa dentro de estos centros de menores”.

El Sename es investigado por cientos de causas de abuso sexual al interior de sus recintos.

“Acá en la cárcel he sido testigo de grandes dolores. He visto llorar a muchas compañeras al enterarse de que han abusado de sus hijos o de que han asesinado a algunos de sus familiares. Y ese dolor, Santo Padre, es totalmente desgarrador”, continuó.

Visiblemente emocionada, pidió que entienden “que por nuestras malas decisiones arrastramos a nuestros hijos a vivir presos. Presos de sus sueños truncados, porque se vuelven hijos del hierro para salir adelante solos, y con ello los obligamos a cometer los mismos errores que sus padres”.

“Le pido en nombre de todas las privadas de libertad que ore por nuestros hijos y por nosotras, que le pida a Dios que tenga misericordia por todos los niños y niñas que tienen a sus padres presos, porque ellos están pagando una condena que sin querer les dimos. Misericordia para las madres, para soportar tanto dolor”, concluyó Zurita Álvarez entre sollozos. INS

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