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Reelección presidencial coloca al partido de gobierno al borde de la división

Santo Domingo, 10 mar (INS).- Dos figuras emblemáticas del oficialista Liberación Dominicana (PLD) llevan varios días enfrentados de manera pública por el tema la reelección presidencial cara a los comicios generales del año 2020, lo que para algunos observadores coloca a la organización al borde de la división.

Los protagonistas son Roberto Rodríguez Marchena, vocero de prensa del gobierno, y el exministro de Interior y Policía, Franklin Almeyda Rancier, miembro del Comité Político.

El encontronazo emergió luego que Rodríguez Marchena expresara que solo el presidente Danilo Medina garantiza la permanencia del PLD en el poder, pronunciamiento que fue respondido por Almeyda quién acusó al vocero gubernamental de ser un “lambón y tumba polvo”.

“¿Cuánto vale la tranquilidad? Tu chequesito”, escribió Almeyda en la red social Twitter, y le dio mención a la cuenta de Rodríguez Marchena, a la vez de acompañar el mensaje con el tema: #TumbaPolvoPorUnChequesito.

Almeyda es un fiel seguidor del tres veces presidente de la República, Leonel Fernández Reyna, quien ha manifestado sus aspiraciones a gobernar otra vez.

La respuesta de Rodríguez Marchena no se hizo esperar al destacar lo siguiente: “En 2006, renuncié por lealtad a las ideas de Danilo que eran las mías y no me importó” el chequesito de Leonel. Tú en cambio, @franklinalm combates al gobierno de @PLDenlinea como obcecado opositor mientras cobras el chequesito de 250 mil pesos (5,086 dólares) de ministro sin trabajar”, manifestó también en la red social.

El exministro de Interior y Policía tuiteó, además, diciendo: “@RodrigMarchena El vocero que no es vocero se abroga la autoría implícitamente de tratar de censurar por las redes. También se coge lo que no es de él cuando sin ser vocero pretende serlo del partido gobernante”.

Desde ese momento se encendió el debate en las redes sociales, con la participación de dirigentes peledeístas y de otros partidos, así como personas de las más variadas esferas de la sociedad.

La confrontación comenzó cuando el vocero de la Presidencia dijo en un programa de televisión que el mandatario sobrepasaba el 62% de aprobación en la población, y que muchas personas creían que debía seguir más allá del 2020.

El presidente Medina está impedido constitucionalmente de presentarse a las elecciones de ese año. Igual lo estaba para los comicios de 2016, pero un año antes se reformó la Constitución y pudo ir a las urnas nueva vez, logrando la reelección.

Los seguidores del mandatario a lo interno de su partido y la mayoría de los legisladores de la organización han manifestado la posibilidad de modificar de nuevo la Carta Magna para repostular a Medina en el 2020, bajo el argumento de que “es el único” que garantiza el triunfo electoral.

Faltando menos de dos años para las elecciones, los aprestos reeleccionistas se mantienen activos en las redes sociales y en espacios de programas interactivos de radio y televisión, por parte de funcionarios gubernamentales de diferentes niveles.

La población prevé un fraccionamiento definitivo del PLD, si prosperan los planes continuistas del presidente dominicano, los que darían la opción a Leonel Fernández de formar tienda aparte, llevándose consigo a una amplia cuota de la militancia peledeista.

La lucha entre Medina y Fernández por el poder data de 2007, cuando el segundo lo derrotó en las primarias internas del partido para las elecciones del período 2008-2012.

El 6 de mayo de 2007, el entonces precandidato presidencial Danilo Medina reconoció su desventaja en la disputa interna, pero en una alocución ante seguidores frente a su comando de campaña dijo que “el estado se impuso” y lo había vencido, refiriéndose a Leonel Fernández, para entonces Presidente de la República.

Sin mencionar por su nombre al presidente Fernández, Medina hizo el anuncio agradeciendo a sus seguidores el apoyo brindado e indicando que durante la semana en curso evaluarán la situación para saber “qué hizo cambiar los números de la noche a la mañana”.

Se recuerda que antes de los comicios de 2016, Medina prometió a su familia y al país, no pasar más de cuatro años gobernando y que si lo hiciera “se estaría comiendo un tiburón podrido”, pero meses después rompió el juramento y se reeligió.

En esa consulta electoral, el gobernante obtuvo más del 60% de las boletas, contra el 37% de su principal oponente, el empresario Luis Rodolfo Abinader Corona, quien en esa ocasión cuestionó los resultados conjuntamente con las demás fuerzas políticas rivales.

El jefe del Estado controla el Comité Político del PLD, máximo organismo de esa institución y cuenta, además, con el apoyo de la mayoría de los congresistas y partidos aliados, a quienes pidió que aprueben a la mayor brevedad el controvertido proyecto de Ley de Partidos Políticos y Ley Electoral, pieza que lleva en el Congreso Nacional más de 12 años.

Esta petición, que ha sorprendido a la sociedad dominicana y en especial a la clase política y empresarial, la hizo el pasado 27 de febrero durante el rendimiento de gestión de gobierno en el marco de la celebración del 174° aniversario de la Independencia Nacional, ocurrida en 1844.

En ese mismo escenario, el presidente del Senado y secretario general del partido de gobierno, Reynaldo Pared Pérez, planteó varias razones por las que entiende que la selección de los candidatos presidenciales cara a los comicios de 2020 debe ser mediante primarias abiertas, al tiempo que advirtió que esta modalidad no se contrapone a la Constitución de la República, como algunos han querido dejar ver.

Según Pared Pérez, las primarías abiertas y simultáneas evitarían al transfuguismo e impediría que un ciudadano vote por dos o más partidos en la escogencia de los candidatos. Cree que este proceso debe ser coordinado y dirigido por la Junta Central Electoral.

De inmediato, diversos sectores del país calificación la alocución presidencial de reeleccionista, sobre todo el movimiento Marcha Verde, algunos economistas, las organizaciones sociales y los partidos de oposición. INS