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Desigualdad social requiere diseño de política pública para revertirla

San Juan, 14 may (INS).- La desigual distribución de ingresos, que coloca a Puerto Rico en el quinto lugar en el mundo, requiere del diseño de una política pública dirigida a revertirla, reclamó el director ejecutivo del Instituto de Estadísticas (IEPR), Mario Marazzi Santiago, al dar a conocer hoy el Informe de Desarrollo Humano 2016.

Solo África del Sur, Zambia, Honduras y Lesoto se encuentran por encima de Puerto Rico en este renglón de desigualdad en los ingresos en el mundo, lo que “representa un serio problema que necesita atenderse con políticas específicas diseñadas para revertirlo”.

Manuel Torres Márquez, Miguel Ceara Hatton, Mario Marazzi Santiago y Marcia Rivera ofrecieron detalles del estudio. /Inter News Service

“Los municipios con mayor desigualdad en los ingresos de sus habitantes suelen tener una mayor población, relativamente menos personas mayores, una menor tasa de participación laboral femenina y una mayor proporción de empleados en el sector de servicios”, explicó Marazzi Santiago al abordar el estudio en rueda de prensa en el Colegio de Abogados de Puerto Rico acompañado de Marcia Rivera, Manuel Torres Márquez, Sarah Huertas y Miguel Ceara Hatton, quienes formaron parte del proyecto.

Marazzi Santiago puso de relieve que aunque trabajar disminuye la probabilidad de ser pobre, en Puerto Rico no es vacuna contra la pobreza: un 21 por ciento de las personas empleadas son pobres, cifra que es tres veces mayor que en Estados Unidos.

La pobreza tiende a perpetuarse, dijo, pues ocho de los 15 municipios más pobres se han mantenido con mayor pobreza por los pasados 30 años.

Si bien las transferencias a individuos, como el PAN (Programa de Asistencia Nutricional), las becas y otros subsidios, han servido como un amortiguador de la desigualdad, no se han traducido en formas efectivas de creación de empleos o de autosuficiencia económica, que ayuden a sacar a las personas de la pobreza.

“Estas sostienen un orden social jerarquizado, donde la pobreza y la desigualdad se han convertido en funcionales a la dependencia y la relación colonial”, precisa el estudio, que tiene un coste que fluctúa entre 300 mil 500 mil dólares, aunque se hizo con un trabajo voluntario y con el respaldo de instituciones académicas, aclaró Rivera.

El Informe sobre Desarrollo Humano Puerto Rico 2016, cuya elaboración contó con la aportación de 37 profesionales de diversas áreas y de distintas universidades del país, concluye que es necesario atender aquellos municipios con más población, donde hay menos personas mayores y menor tasa de participación de la mujer.

Las mujeres en Puerto Rico viven ocho años más que los hombres en promedio, una de las diferencias en la longevidad de los géneros más grandes del mundo.

Se aclaró que tres de estos años se debe a que los hombres están relativamente más expuestos a la mortalidad violenta, tales como los homicidios, suicidios y accidentes, mientras que los últimos años de las mujeres suelen estar plagados de enfermedades relacionadas con la obesidad, el sedentarismo y la diabetes.

Marazzi Santiago aclaró, junto a otros expertos, que uno de los hallazgos es que Puerto Rico atraviesa una crisis multidimensional, que va más allá del estancamiento y la deuda pública, debido a que la estrategia de desarrollo no ha consolidado un proceso de crecimiento sostenido a largo plazo.

“Muchas empresas cerraron al terminar su periodo de beneficios contributivos desaprovechando así la fuerza de trabajo adiestrada que quedó desempleada”, afirmó al subrayar que el desarrollo humano es mucho más que el crecimiento de la economía.

El desarrollo humano es más bajo fuera del área metropolitana de San Juan, mientras que en la actualidad un 60 por ciento de los puertorriqueños viven fuera de Puerto Rico.

En comparación con estudios previos, los puertorriqueños que viven en el área metropolitana obtienen un desarrollo humano parecido a la diáspora, pero los componentes para este fenómeno son distintos: mientras la diáspora puede aprovechar ingresos per cápita más elevados que en Puerto Rico, su salud se deteriora más en comparación con los puertorriqueños que se quedan en la Isla.

Uno de los problemas que enfrenta Puerto Rico es que el desarrollo del capital local es muy bajo, por lo que pocas empresas exportan sus productos o servicios.

Irónicamente, la política pública privilegia los incentivos a grandes empresas extranjeras, sin un buen sistema de monitoreo del impacto y de los resultados.

“La alta tasa de desigualdad debe ser reconocida como factor clave del estancamiento económico del país y diseñar de inmediato políticas correctivas”, concluye el estudio que se elabora por vez primera.

Contrario al imaginario colectivo, se indica, con la recesión los distintos estratos sociales sufrieron disminuciones en sus ingresos reales, pero la reducción más grave resultó en el sector pobre de la población, con un 30 por ciento, mientras la clase media fue la que menos impacto recibió, con 8 por ciento.

El sistema educativo de Puerto Rico está relativamente bien financiado, pero la calidad de logros no va a la par con la inversión de recursos, según el estudio que sostiene que a partir de la escuela secundaria, se comienza a palpar la feminización de la educación, la cual llega a 60 por ciento a favor de las mujeres en la educación superior.

A través de todo el sistema educativo, es notable una falta de sensibilización a resultados científicos recientes que demuestran como un ambiente de mucho estrés puede afectar el desarrollo de las capacidades cognitivas de nuestros humanos desde edades muy tempranas, recalcó.

Otro aspecto sobresaliente es que la enorme riqueza cultural de Puerto Rico puede constituir un importante motor del desarrollo humano, ya que, a nivel mundial, la cultura es valorada cada vez más como una fuerza transformadora, para lo que hay que fortalecer el sector, ampliar sus mercados y promover sinergia con otros sectores económicos.

En el informe, aclaró la socióloga Rivera, se aplica la metodología de ajuste por desigualdad al Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, al que no está adscrito Puerto Rico, y se halló que la desigualdad está presente en la esperanza de vida y en la escolarización, pero su efecto es mucho más intenso en los ingresos per cápita.

Cuando se toma en consideración la desigualdad, hay 34 países que sobrepasan a Puerto Rico en términos de su desarrollo humano, el mayor número en el mundo, solo empatado con la República Islámica de Irán.

El IDH de Puerto Rico para 2012 fue 0.851, el que se obtiene, se explicó a la agencia Inter News Service (INS) de la suma de los factores de la economía, la salud y la educación, lo cual coloca a Puerto Rico entre los primeros 31 países de entre 187 en el mundo.

Según la clasificación más reciente de las Naciones Unidas, Puerto Rico logra ser categorizado como un país de alto desarrollo humano, gracias al desempeño relativamente bueno en términos de la esperanza de vida que tienen los puertorriqueños y el número relativamente elevado en los años de escolarización, aunque sale peor en términos de sus ingresos per cápita relativamente bajos, para los cuales obtiene la posición 60 entre los 187 países. INS