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“Soy un soldado callejero”, asegura principal testigo contra Aurea Vázquez Rijos

Por Obed Betancourt/Especial para Inter News Sevice

San Juan, 19 sep (INS).- La defensa de los acusados de contratar a Alex Pabón Colón para que asesinara a Adam Joel Anhang Uster continuaron hoy su intento de restarle credibilidad al testimonio de este sobre la participación de Aurea y Marcia Vázquez Rijos y José Ferrer Sosa en dicha muerte.

La línea seguida por los abogados Lydia Lizarríbar, Fernando Zambrana y Ovidio Zayas fue buscar contradicciones en asuntos no medulares y sobre todo, tratar de hacer ver al asesino confeso, que involucró a los otros tres en su contratación, como una persona fantasiosa capaz de elaborar ideaciones sobre su propia persona que no responden a la realidad.

Entre las supuestas ideaciones que habría hecho, según la línea de la defensa, es que nunca fue un narcotraficante exitoso, como él creía serlo, porque no tenía vehículo, armas y no tenía dinero ni para pagar la renta en La Perla, donde vivía. Alex le dijo al jurado hoy que no era un supernarco pero “tenía mi nombre”, es decir, era conocido como narco.

La impulsividad de Pabón Colón surgió nuevamente cuando a preguntas sobre si “se da el guille” frente a sus amigos, el asesino le replicó: “guille de qué, soy un soldado callejero, no soy más nadie”.

Tampoco tenía armas consigo porque estas son controladas por el jefe de la organización de La Perla, dijo. Una vez que los narcos le indican al “jefe” para qué necesitan un arma, esta las presta o no.

Alex advirtió que para esas fechas la Policía se había incautado de las armas largas en un operativo en La Perla, lo que obligó a los narcos a tener un mayor control de ellas.

También Pabón Colón reconoció que nunca tuvo un amorío con Aurea, aunque él se las habría “guillado” de que se había acostado con ella ante su amigo Derek Osterman. Alex reconoció que lo hizo “de broma”.

También se le quiso pintar como una persona compulsiva o maníaca, debido a las muchas cartas que solía escribir, y que el testigo principal del ministerio público federal respondió: “escribo desde niño”.

El asesino confeso es igualmente saxofonista, que estudió en la escuela Libre de Música de Hato Rey, pero la defensa no le abordó sobre qué tan bueno era como músico. Un saxofón suyo fue retenido por Marcia y José y nunca se le devolvió. En sus cartas de cobro, Alex también reclamaba el saxofón.

El dato sobre las cartas cobra especial relevancia pues Pabón Colón le escribió tres misivas de cobro a Aurea y Marcia desde la clandestinidad, pues lo buscaba la Policía. El pago de tres millones que le ofrecieron para matar al empresario canadiense y esposo de Aurea nunca se materializó. Mientras, el asesino confeso tuvo que huir de La Perla, a donde la organización de narcos de allí le prohibió regresar. El asesino terminó viviendo en un cuarto en la calle Guayama, en Hato Rey, donde fue arrestado por la Policía.

Las cartas fueron entregadas personalmente para su lectura a las dos mujeres por Alex a través de una persona que llegó a retener una de las cartas. Marcia y Aurea leían las cartas en el momento y las devolvían. La reacción de estas es que en ese momento no tenían dinero y no podían pagarle.

Estas nunca rechazaron las cartas ni preguntaron de qué se trataban, sino que con su gesto de aceptarlas y leerlas habrían reconocido de que se trataba del cobro de la deuda por matar al empresario canadiense, que ya había comenzado el proceso de divorcio de Aurea y esta no habría tenido acceso a su fortuna.

También se le preguntó cuán buen karateka era, en un intento de hacerle ver que no era tan bueno como él alegaba.

También se le cuestionó si fue un productor musical exitoso, como se veía a sí mismo el propio Alex Pabón Colón. Este diferenció entre ser un productor musical con gente desconocida y en esos bajos mundos a los típicos productores musicales.

Dijo que llegó a producir musicalmente en La Perla, cuando eran desconocidos, a los reguetoneros Arcángel y a De la Ghetto. De hecho, estos dos reguetoneros fueron mencionados por el ex narco y testigo de la fiscalía federal José Herrera Rodríguez (Cascote) en el juicio contra la organización de La Perla en 2012. Esta aseveración corroboraría la información de Alex sobre su relación con ambos reguetoneros en sus inicios.

Entre las contradicciones que la defensa levantó destacan, por ejemplo, si Alex no recordaba el número de teléfono celular que usaba el 22 de septiembre de 2005 (noche del asesinato), y si recordaba el número de la persona que esa noche le llamó (José), si no le dijo a un Gran Jurado que usaba una motora, de qué eran sus colecciones, si de figuras de acción, de cuadros, o espadas, y si le confesó a un amigo el asesinato esa noche o durante el día siguiente. También si Marcia estuvo, o no, en el restaurant El Hamburger, uno de tantos lugares donde se planificó el asesinato. Asegura que Marcia estuvo con él, Aurea y José en El Hamburguer.

Aunque nunca testificó en una corte federal, la información que proveyó Alex Pabón Colón a las autoridades federales sirvió para que el FBI y la DEA desbarataran la organización a la que perteneció una vez. Algunos de ellos, como el líder comunitario y de la organización, Jorge Gómez González (Cara de Truck), está por salir a la libre comunidad.

El juez federal Daniel Domínguez le advirtió al testigo que no argumentara con el abogado de defensa Zayas, quien también se entabló con preguntas argumentativas que igualmente tuvieron que se detenidas por el juez ante las objeciones de la fiscal federal Jennifer Hernández. INS

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